Esta oración se recomienda hacer a las personas muy graves, rodeadas de su familia en un ambiente de amor y armonía, en el que se haya hablado del sufrimiento que viven cada uno de los integrantes de la familia, de perdonar y ser perdonados:
"Esta vida mía, está por terminar, se está agotando poco a poco, el beneficio que pudieran hacer las oraciones se ha agotado; todas las cosas mundanas están llegando a su fin, el espectáculo de mi vida está por concluir.
En un instante reconoceré la misma esencia de la manifestación de mi ser, en los puros y bastos reinos de los estados del universo; estoy próximo a ocupar mi asiento en el terreno de la perfección primordial.
Las riquezas que se encontraban en mí, han hecho felices las mentes de otros, he utilizado la bendición de esta vida para completar todos los beneficios de haber cumplido mi misión y haber aprendido a servir: habiendo estado con ustedes, mis nobles compañeros durante este tiempo, la alegría de compartir la verdad me ha llenado y satisfecho.
Ahora van a terminar todas las conexiones entre nosotros en esta vida, soy alguien errante que morirá como siempre lo soñé, como me estaba concedido: por favor no se entristezcan por mí, pero sigan rezando y pidiendo a Jesús y Maria Santísima por mi eterno descanso.
Estas palabras dictadas por el Espíritu Santo, las dice mi corazón, con el fiel propósito de que sigan viviendo felices, agradeciendo y que la bondad de estas palabras los haga desear llegar serenos y satisfechos también. Cuando les sea el momento de regresar a la casa del Padre en compañía de todos sus ángeles celestiales.
Les dejo el rostro de mi compasivo y amado Señor Dios Rey de todos los ejércitos, quien me atrae hacia Él y me está esperando irradiando ternura y mucha compasión en su infinita misericordia y dándome la bienvenida a su casa celestial.
Así que:
Por tu bendición, tu gracia y tu guía,
por el poder de la luz que brota de ti;
Que todos mis pecados,
mis emociones destructivas,
mis oscurecimientos, obstinaciones y
bloqueos, sean purificados y eliminados,
por Jesucristo nuestro Señor.
Que me sepa perdonado por todo
el daño que pude haber pensado y causado;
Que cumpla esta profunda práctica
de reconciliación y que cuando tenga que ser mi muerte
ésta sea buena y pacífica y, por el triunfo de mi muerte,
pueda beneficiar a todos los demás seres vivo o muertos.
Amén, así sea, amén, amén".
Después de haber dicho esta oración a nuestro ser amado es bueno acariciar su cabeza y besar su frente, hacerle sentir el perdón, amor y la gracia de Dios.
Es difícil, pero, si ponemos en manos de Dios la salud de nuestro ser amado, solo Él es quien tiene la última palabra, no por rezarla quiere decir que fallezca en ese momento, ha habido casos en los que el ser querido se ha recuperado al saberse perdonado y el tiempo que sigue es más ameno y confiable.
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