Mariposas

 


    En el libro de "La rueda de la vida", Elizabeth Kübler-Ross nos cuenta una historia que hace referencia a las mariposas; en ella nos cuenta cómo es que le tocó vivir en carne propia los estragos que dejó la segunda guerra mundial, nos transporta a los campos de concentración nazi que ella visitó en Majdanek, Polonia; la muerte había quedado grabada en las paredes de los barracones.  Los niños habían representado a su manera aquel mundo mediante mariposas, un símbolo de la vida después de la muerte. Aquella imagen quedó muy grabada en la mente y el corazón de Elizabeth, quien a lo largo de su existencia se dedicó en cuerpo y alma a acompañar a las personas en los últimos momentos de vida.  Elizabeth es considerada la madre de la tanatología, ya que gracias a sus estudios en psiquiatría, cuidados paliativos y el acompañamiento tanto a personas moribundas como a sus familiares es que se ganó ese título.

    Y hablando de mariposas, permíteme contarte un pequeño cuento que habla al respecto:

-"Hacía un día muy agradable y una jovencita estaba en un parque observando como una crisálida que prendía de la rama de un árbol, comenzó a moverse, intrigada, se acercó para observar más de cerca lo que estaba pasando, de pronto empezó a romperse poco a poco y con gran esfuerzo comenzó a salir lo que parecía el ala de una hermosa mariposa, tardó un rato más y la jovencita se desesperó al ver cómo sufría la mariposa para salir del capullo que la envolvía, lo que la hizo entrar en acción, fue corriendo a su casa a buscar una navajita que tenía y la llevó consigo al parque, llegó hasta donde estaba la crisálida y al ver que el ala casi había salido por completo, decide tomar cartas en el asunto y con mucho cuidado toma la navaja y comienza a rasgar con muchísimo cuidado el capullo para ayudar a la mariposa a liberarse, estuvo así un corto tiempo, menos tiempo del que la mariposa hubiese tardado en salir por ella misma, y orgullosa toma con extrema precaución la mariposa en la palma de su mano y quiso que emprendiera el vuelo, pero, ¡oh! sorpresa, la mariposa no pudo volar, quedó lesionada, su segunda alita estaba sin fuerza, no le servía para volar, la joven muy triste va donde su padre y le dice: -"papito, la mariposa no quiere volar, yo le ayudé a salir de su capullo y creo que ya se encariñó conmigo, porque no me deja", el padre miró a su hija y le dice: -"mi pequeña niña, a veces creemos que al ayudar a alguien a salir de sus problemas estamos haciendo algo bueno... sin embargo, esos problemas les sirven para evolucionar, la mariposa necesitaba esforzarse para liberarse del capullo que la envolvía, sin embargo, tú al pensar que le hacías un bien la dejaste inválida, presa de los depredadores, no va a volar y no porque quiera estar contigo, simplemente no vuela porque su ala no sirve".

    Y así vamos por la vida los seres humanos queriendo ayudar a quien no nos pide ayuda, tratando de resolver la vida de quienes amamos, cuando en realidad lo mejor que podemos hacer es acompañar y estar ahí para cuando nos necesiten, estar para levantar no para evitar la caída, cada uno tenemos nuestras propias batalla por luchar, por librar y aprender, cada uno vivimos situaciones diferentes que nos ayudan a forjar nuestro carácter, situaciones que nos hacen resilientes, empáticos, humanos, solidarios. Todo esto con el fin de vivir, pero en verdad vivir y no sobrevivir sin hacer muchas cosas para no sufrir, para que no nos lastimen.  ¡La vida es bella!, arriésgate, vívela, disfrútala, al final del día no vas a salir vivo de aquí, así que gasta cada día como si fuese el último, ayuda cuando te lo soliciten y ama incondicionalmente, pero ante todo, amate, cuídate, protégete, defiéndete y después ve y haz lo que tengas que hacer por los demás.

    Te mando un fuerte abrazo y sea cual sea la situación por la que estés pasando, recuerda que tú eres más fuerte y más valiente de lo que piensas, y que esto también pasará, pero esa es otra historia... mientras tanto MEJOR HABLEMOS DE VIDA...

Ileana Ruiz 

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